Ismail firma en Lodosa una victoria de campeón

DEPORTES
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Ismail Edderraz tiene nombre de campeón y el pasado 15 de noviembre lo volvió a demostrar. En Lodosa, Navarra, muchos descubrieron ese día a un corredor que corre fácil, pero que ha llegado hasta ahí a base de trabajo. Bajo el dorsal del equipo Norave Sport se plantó en la primera edición de la Lodosa Trail con la mezcla perfecta de calma y ambición, con la sensación de que era una cita marcada en rojo en su calendario. Detrás de ese 1:10’26 en 16 kilómetros y 600 metros de desnivel positivo hay madrugones, días de frío, sesiones de fuerza, técnica y kilómetros en soledad que nadie ve pero que lo explican todo. Su tiempo no salió de la nada: es el resumen en números de muchos meses de constancia, disciplina y paciencia. Lodosa fue la foto final de ese proceso, una imagen en la que Ismail aparece firme, decidido, orgulloso… y muy agradecido. Agradecido a su equipo Norave Sport, que le arropa y confía en él; a los compañeros de entrenamientos y a esa pequeña comunidad que siempre empuja desde la sombra. El 15 de noviembre todos tuvieron un motivo claro para celebrar: Ismail se proclamó vencedor absoluto de la primera Lodosa Trail, inaugurando el palmarés de la prueba con un tiempo que coloca el listón muy alto para las futuras ediciones. Ser el primero en ganar una carrera nueva tiene un sabor especial: no es solo subir al podio, es abrir camino para los que vendrán. Por eso, cuando se hable de la historia de esta carrera, el primer nombre que aparecerá será el de este igeano de adopción. Y quien le conoce sabe que, pese a todo, no se deja arrastrar por la euforia: disfruta, sonríe y celebra, pero mantiene los pies en el suelo, entendiendo que una victoria es solo una parada más en un viaje que le ha llevado ya por muchos pueblos y montes, y en el que ahora Lodosa ocupa un lugar privilegiado.


Ismail


Al acabar llegaron las felicitaciones, las fotos, los abrazos y las miradas de admiración, especialmente de los más pequeños, que le veían como a un héroe cercano. Él, mientras tanto, seguramente pensaba en todo lo que había detrás de ese momento y en que había merecido la pena. Su triunfo no es una casualidad, es consecuencia: de respetar los tiempos, de no rendirse cuando las cosas no salen, de creer en un proyecto deportivo y en un equipo. Su 1:10’26 queda como referencia y también como inspiración: uno gana, muchos se motivan. Quizá algún vecino de Lodosa se calce las zapatillas pensando en esa marca, quizá algún chaval recuerde esta victoria como el chispazo que le hizo empezar. Ese sería otro triunfo silencioso de Ismail, que seguirá haciendo lo que mejor sabe: entrenar, aprender, competir y disfrutar del camino con humildad y ambición. Porque cuando la pasión por correr se junta con el trabajo bien hecho, pasan cosas como esta: un día cualquiera se vuelve inolvidable, un pueblo se cuela en tu biografía deportiva y tu nombre se convierte en parte de su historia.




Clasi


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