Nuevo “vecino” jurásico para la entrada del pueblo

El iguanodón no se va, cambia de escenario
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Igea se prepara para estrenar una nueva réplica de dinosaurio: el Riojavenatrix lacustris, un espinosáurido que pasará a ocupar un lugar muy visible en la travesía, a la entrada de la plaza Pedro María Sanz Alonso. La idea, además de vistosa, tiene mensaje,  reforzar el entorno del Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja en el municipio, impulsar un turismo más sostenible y, de paso, seguir poniendo en valor el patrimonio natural ligado a la Reserva de la Biosfera.


Riojavenatrix lacustris


Adjudicación y plazos, cuenta atrás de cuatro meses

El contrato partía con un presupuesto base de 78.681,18 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de cuatro meses. Finalmente, se ha adjudicado a Tecmolde S. L. por 63.525 euros (IVA incluido). La actuación se enmarca en los programas de recuperación y modernización financiados con fondos europeos Next Generation EU, a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.


El iguanodón “viajero” no se va… solo se reubica

La llegada del Riojavenatrix no significa perder piezas del “paisaje jurásico” local: el iguanodón que ocupa ahora ese punto será desmontado y trasladado. No es un iguanodón cualquiera, el viejo 'Dino' se creó para promocionar La Rioja en la Exposición Universal de 2000 en Hannover (Alemania) y, después, acabó recalando en Igea.
Su nuevo destino será el área recreativa del aparcamiento de autocaravanas, cerca del frontón municipal, en el arranque del camino hacia la Era del Peladillo, puerta de acceso a uno de los enclaves de icnitas más conocidos del entorno. Vamos, que cambia de escenario… pero sigue saliendo en la foto.


Cómo será el nuevo Riojavenatrix: grande, realista y con carácter

La futura escultura no se quedará en un dinosaurio genérico. Se pide una recreación realista, con entre 7 y 8 metros de longitud y una altura máxima aproximada de 3 metros. La postura también está pensada para que tenga dinamismo: una especie de marcha en pausa, apoyado en las patas traseras y una delantera, mientras la otra se eleva y acompaña un giro de cabeza y cuello hacia atrás y hacia arriba.

Y sí, vendrá con “expresión”. El diseño contempla que muestre las fauces abiertas, de modo que se aprecien dientes y parte del interior de la boca, incluido el paladar. Incluso la cola se plantea con una ligera curvatura para encajar mejor en el espacio previsto.


Entre la ciencia y el espectáculo (del bueno)

Para aterrizar el diseño, la empresa podrá presentar hasta tres propuestas previas con variaciones de postura, apoyos, volúmenes y morfología, justificando su viabilidad. Y para que el resultado no sea bonito pero inventado, se trabajará con criterios científicos y estéticos, apoyándose en información técnica e ilustraciones, además de referencias de un ejemplar de la misma especie expuesto en el propio Centro de Interpretación Paleontológica de Igea.

La estructura llevará un armazón metálico que garantice estabilidad por sí misma y, en el acabado final, se buscará una piel creíble: texturas, pliegues y arrugas con apariencia realista según las estimaciones de especialistas.


Dino 2


Con este movimiento doble, estrenar un Riojavenatrix y recolocar el iguanodón, el municipio reorganiza su mapa prehistórico para que el visitante encuentre más motivos para parar, mirar… y sonreír. Porque en Igea, hasta los gigantes del Cretácico tienen agenda.


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