El sábado 17 de enero de 2026, Igea celebró San Antón con el cielo encapotado el ánimo un poco a medio gas. Fue un día lluvioso y de ambiente triste, no solo por el clima, sino por esa sensación de que algo falta, que dejó el cierre del Centro Social de Igea. Hay lugares que no son solo un edificio, son costumbre, conversación, refugio. Y cuando se cierran, el pueblo lo nota mucho más en una fiesta.
Aun así, San Antón salió adelante. Quizá con menos bullicio que otros años, pero con ese pulso igeano de seguir haciendo comunidad, aunque sea con paraguas.
“Ayudar también calienta”, la degustación solidaria del mediodía
Al mediodía llegó una de las partes más bonitas del programa, la degustación solidaria a favor de la Asociación Salud Mental La Rioja y del colectivo SENDE 1983 (Igea). Gracias a la colaboración de los vecinos, se recaudaron 322,40 € para la causa.
En un día frío, la frase del cartel tuvo sentido literal y también moral, ayudar también calienta. Porque compartir aunque sea de pie, con la lluvia rondando y la gente mirando al cielo, convierte una celebración en algo más grande, un gesto común, de esos que definen a un pueblo cuando se trata de arrimar el hombro.
La hoguera principal se rindió… y la tarde no acompañó
Si San Antón tiene una imagen clásica es la de la hoguera principal, con su círculo de gente y su charla larga. Pero este año, la lluvia de la tarde fue tajante: la hoguera principal se apagó y el tiempo no invitó a salir como otros años. No hubo esa alegría fácil de la plaza llena, ni esa sensación del pueblo en la calle. Fue, claramente, un San Antón distinto. Más recogido. Más de mirar el reloj y esperar una tregua.
Teatro infantil en el Centro de Interpretación: un final con risas
Por la tarde, el plan cambió de registro y el protagonismo se lo llevaron las familias. El Centro de Interpretación acogió la actuación infantil “Pitu-Titu y el Lobo Feroz”, un broche pensado para que la fiesta no se quedara solo en brasas y meteorología.
Y se agradeció. Porque en días grises, unas risas de críos son casi un servicio público: levantan el ánimo sin pedir permiso.
Cuando la noche dio una tregua, hablaron las hogueras de barrio
La gran hoguera no tuvo su año, pero las hogueras de los barrios sí aparecieron y dieron calor cuando, ya de noche, el tiempo concedió una pequeña tregua climática. No fue un San Antón de postal, pero sí uno de esos en los que el calor se reparte en puntos pequeños, aquí un corro, allí unas brasas, más allá un saludo rápido. En cierto modo, fue simbólico, si el centro se apaga, el pueblo busca lumbre donde puede y la encuentra.
Un San Antón frío, diferente y muy Igea
San Antón 2026 quedará como un San Antón frío, melancólico y distinto, marcado por la lluvia y por el momento que vive el pueblo sin su Centro Social. Pero también dejó claro algo, Igea sigue teniendo la receta de siempre para no enfriarse del todo, juntarse, ayudar y encender hogueras, aunque sean más pequeñas.