Igea, a ratos incomunicado

Igea vuelve a quedarse sin red
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Este sábado 7 de febrero de 2026, Igea y alrededores vivieron cortes intermitentes y repetidos en la telefonía fija, el móvil y la conexión a internet. De esos que van y vienen, te dejan a medias un mensaje, se cae una llamada y, cuando por fin “vuelve”, ya estás mirando el router como si pudiera pedir perdón.

Lo peor es que aquí no hablamos de una anécdota. En los últimos años la historia se repite con demasiada facilidad. El 23 de enero de 2025, por ejemplo, cayó un nodo de enlace telefónico en Rioja Baja y la incidencia afectó a Aguilar del Río Alhama, Cervera, Cornago e Igea, con 1.046 personas afectadas entre línea fija, internet y una compañía móvil. Y en pleno verano, la madrugada del 13 de julio de 2025, Igea volvió a quedarse “a oscuras” en la red, en un episodio que se sumaba a otros cortes previos y a problemas relacionados también con robos de cable en la zona.


Estos apagones no fastidian solo el entretenimiento. En un pueblo, la conectividad es casi como el agua o la luz para muchas cosas del día a día: teletrabajo, citas médicas, gestiones, comercios, datáfonos, avisos y coordinación. Y cuando además el fallo toca móvil y datos, la sensación de aislamiento es total. No hace falta irse muy lejos para verlo: el 1 de febrero de 2026 los municipios de las Siete Villas pasaron el día entero sin cobertura ni datos, con vecinos que tenían que desplazarse para poder comunicarse. 


Qué se puede hacer mientras llega una solución de verdad

En lo inmediato, lo típico ayuda a descartar lo básico: reiniciar router, comprobar si el corte es general (luces del equipo, vecinos, partes de avería) y contactar con la operadora para que quede registrada la incidencia. Pero, si el problema se repite año tras año, lo que hace falta no es “apagar y encender”, sino infraestructura y mantenimiento a la altura, más redundancia y respuestas rápidas cuando se cae el servicio. 


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