La huelga de médicos convocada esta semana ha tenido un efecto directo en la agenda sanitaria riojana. El balance difundido por el Gobierno regional estima que alrededor de 8.000 pacientes se han visto afectados en el conjunto del sistema público durante estos cinco días, entre consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones que no han podido realizarse en su fecha prevista.
La Consejería sitúa el seguimiento medio del paro en torno al 10 por ciento, un dato que, sin ser masivo, se nota cuando la maquinaria sanitaria funciona con los tiempos muy ajustados. En Atención Primaria se han cancelado cientos de consultas cada jornada, y en el ámbito hospitalario el impacto ha alcanzado tanto a las consultas externas como a la actividad diagnóstica y quirúrgica, con quirófanos que han quedado inactivos y operaciones aplazadas.
Desde el Servicio Riojano de Salud se insiste en un mensaje clave para los pacientes. Lo suspendido se reprogramará y se hará priorizando los casos más urgentes o clínicamente sensibles, con la intención de que el parón no se traduzca en un simple empujón al final de la lista de espera. La preocupación, admiten, es el llamado efecto bola de nieve si el conflicto se alarga o se repite.
El trasfondo de la protesta, enmarcada en movilizaciones de ámbito estatal, apunta al modelo laboral y al futuro Estatuto Marco, con reivindicaciones sobre condiciones de trabajo y organización de la actividad asistencial. Mientras tanto, en La Rioja queda la parte menos teórica de la historia. Miles de personas pendientes de una nueva fecha, y un sistema que ahora tendrá que encajar ese atasco sin perder el pulso de lo diario.
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