Igea vuelve a citarse con su tema estrella de las últimas semanas. El próximo miércoles 25 de febrero, mañana, vamos, a las 19.30 horas, el Ayuntamiento ha convocado un Pleno extraordinario que, de nuevo, girará alrededor de la licitación del Centro Social. Enésimo capítulo de una historia que se está haciendo larga.
La convocatoria, la cuarta en lo que va de año, llega con formato de notificación oficial y con fecha de 20 de febrero de 2026. En ella se recoge que el alcalde dicta resolución a la vista del escrito presentado el 5 de febrero por los concejales Ángel Vicente Antón y Cristina Marzo Toledo, solicitando la celebración de un Pleno extraordinario al amparo del artículo 46.2 de la Ley 7 1985, de Bases de Régimen Local. Es decir, la oposición pidió un pleno y el Ayuntamiento lo convoca.
El orden del día va directo al grano. El primer punto propone declarar nulo el expediente de licitación del Centro Social que se aprobó en el Pleno del 4 de diciembre, por no cumplir con la LCSP, según lo planteado en el recurso presentado el 14 de enero de 2026. Es decir, no se trata solo de retocar una coma, sino de discutir si lo tramitado debe anularse por cuestiones de legalidad y volver a empezar con otro enfoque.
El segundo, también de peso, plantea aprobar la iniciación urgente de un nuevo expediente de licitación para el servicio de bar restaurante del Centro Social, después de que el anterior haya quedado desierto.
El tercer punto completa la trilogía con una propuesta muy concreta. Redactar nuevos pliegos de condiciones que cumplan con la LCSP y respeten igualdad, transparencia y libre concurrencia, y que además se publiquen en la Plataforma de Contratación antes del 1 de marzo de 2026. Dicho así suena a receta impecable, pero lo que está en juego es si esas condiciones serán lo bastante realistas para que alguien se anime a coger el timón.
ATI, Ahora Toca Igea, ha acompañado la convocatoria con un mensaje en redes que resume su lectura de lo ocurrido hasta ahora y su estado de ánimo, entre la calma y la frustración. Recuerdan que en el último pleno intentaron ofrecer salidas reales antes de que se publicara el expediente, nombrando y explicando cláusulas que, a su juicio, encarecen y cargan al empresario que quiera presentarse, y aseguran que lo respaldaron con documentación. Según su versión, la respuesta del equipo de gobierno fue tajante, estas son nuestras cláusulas, y ahí, dicen, se acabó el debate.
A partir de ese punto, ATI sostiene que la sesión se torció con reproches cruzados y que incluso se deslizó la idea de se quería cambiar cláusulas para favorecer a alguien. El matiz es que sí quieren favorecer al que se presente porque, aseguran, no conocen a nadie dispuesto a licitar con las condiciones actuales y temen que el concurso vuelva a quedar desierto.
Con ese telón de fondo llega el pleno del miércoles, el que solicitó la oposición y que, según ATI, llega tarde porque el proceso ya ha echado a andar, pero en el que intentarán que al menos salga algo productivo. En medio, un pueblo que ya no solo mira el expediente, también mira el reloj, y espera que tanta palabra acabe aterrizando en una solución que abra la persiana y devuelva al Centro Social su papel de plaza cubierta, de punto de encuentro y de motor pequeño, pero muy visible, de la vida diaria en Igea.
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