La Semana Santa en La Rioja no viene con un cartel de sol radiante de principio a fin, pero tampoco con un aviso de encierro general. La previsión disponible este jueves 26 de marzo dibuja un panorama cambiante, con ratos de cielo cubierto, algunos chubascos y una mejor cara según avance la semana hacia el Jueves Santo.
La pregunta del millón
¿Se podrán celebrar las procesiones sin mirar al cielo cada cinco minutos? Hoy la respuesta más honesta es esta. Sí, hay opciones razonables de que muchas salgan adelante, pero conviene tener el paraguas cerca y la prudencia bien planchada. No se ve una Semana Santa pasada por agua de manera continua, aunque sí varios días con riesgo de lluvia intermitente, sobre todo en la zona oriental de la comunidad y de forma muy especial en Igea.
Igea mira al cielo con más recelo
En Igea el parte se lee con un poco menos de tranquilidad. Allí el viento gana protagonismo y el riesgo de chubascos aparece más veces en el pronóstico. El sábado 28 se espera nubosidad variable, bastante viento y posibilidad de lluvia tanto por la mañana como por la tarde. El Domingo de Ramos mantiene algunos chubascos matinales y ambiente desapacible. El lunes 30 vuelve a dejar viento y opción de algún chubasco vespertino. El martes 31 asoma con lluvia posible por la mañana y el miércoles 1 de abril tampoco termina de limpiarse del todo. La mejor noticia llega, de momento, el Jueves Santo, cuando la previsión sí apunta a una jornada parcialmente soleada y más agradable, con temperatura máxima de unos 19 grados.
Así que en Igea la palabra clave no es desastre, sino paciencia. El cielo no parece dispuesto a arruinar toda la semana, pero sí a poner nerviosas a las hermandades durante varios días. Allí será más importante que nunca afinar con las actualizaciones de última hora, porque pequeños cambios en la evolución pueden decidir si hay procesión o toca plan alternativo.
Veredicto con incienso y paraguas
A día de hoy, la lluvia no sentencia la Semana Santa riojana, pero tampoco concede una tregua completa. En La Rioja en conjunto hay motivos para un optimismo prudente, sobre todo de cara al tramo final. En Igea, en cambio, la previsión sigue siendo más delicada y obliga a mirar con atención el cielo y las actualizaciones diarias. Dicho de forma sencilla, no se ve un diluvio, pero tampoco una semana de manga corta y confianza ciega.
Un cierre para abrir el periódico
La Semana Santa de este año parece venir con ese carácter tan nuestro de no darlo todo mascado. Habrá días de duda, ratos de nube seria y momentos en los que el sol asomará justo cuando más falta hace. En La Rioja se intuye margen para que la tradición salga a la calle. En Igea, el cielo aún no firma la paz, pero tampoco cierra la puerta. Y ya se sabe que en estas fechas, a veces, la fe también consiste en confiar en que la nube pase de largo.