Cada vez más gente en España recurre a la IA para preguntar por un dolor, una molestia o un bajón anímico, y en La Rioja pasa lo mismo, aunque aquí se usa un poco menos que en el conjunto del país.
Los muros hablan, las calles recuerdan y el pueblo de entonces se asoma al de ahora para guiñarnos un ojo y decirnos:
“Eh, no os olvidéis de dónde venís… que aquí empezó todo.”
Algunos ya no están, otros hoy peinan canas y arrugas bonitas, pero aquí vuelven todos a juntarse en la misma “pantalla”, como si el tiempo se hubiera parado un ratito para nosotros.