La Rioja pregunta a la IA, pero sigue confiando en su médico

La comunidad está por debajo de la media nacional en uso intensivo de estas herramientas
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La Inteligencia Artificial se ha metido de lleno en nuestras vidas y también en algo tan delicado como la salud. Cada vez más gente en España recurre a la IA para preguntar por un dolor, una molestia o un bajón anímico, y en La Rioja pasa lo mismo, aunque aquí se usa un poco menos que en el conjunto del país. Los jóvenes son los que más tiran de estas herramientas, mientras que entre las personas mayores su uso baja bastante.


Un estudio elaborado con especialistas en psicología y medicina, avisa de que muchas personas ya no ven la IA como un simple apoyo, sino como la primera parada cuando aparece un problema de salud. La disponibilidad, la rapidez y poder preguntar “sin vergüenza” son algunos de los motivos que explican este boom. En salud mental, además, la IA se convierte muchas veces en una especie de “terapeuta digital” al que se consulta casi a diario, sobre todo cuando hay ansiedad o depresión.


El problema es que esta búsqueda constante de síntomas puede acabar alimentando lo que se conoce como cibercondría: cuanto peor estoy, más busco; y cuanto más busco, peor me siento. Por eso los expertos recuerdan que la IA puede ayudar, pero no sustituir al médico. Sus consejos no son diagnósticos, ni receta oficial. La recomendación es clara: usarla con responsabilidad, desconfiar de los autodiagnósticos, preguntarse qué emoción hay detrás de cada consulta y no olvidar lo esencial: nada reemplaza la mirada, la experiencia y la cercanía de un profesional sanitario de carne y hueso.


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