Antes corríamos delante de las vacas… ahora corremos detrás de los recuerdos. En este vídeo el tiempo se para. Encierros del siglo pasado, recortes en la plaza y esa mezcla de respeto, nervios y risas que solo se vive en las Fiestas de Igea.
Algunos ya no se pondrían delante de una res ni locos, otros lo harían otra vez con los ojos cerrados… pero todos sienten un pellizco al verse aquí, más jóvenes, más valientes y con todo por vivir.
Y es que las vacas pasan, las fiestas cambian, pero lo que se siente en esta plaza no se olvida nunca.