Crónica de un Pleno de alta tensión en Igea

"Honoris Causa en mentir". dice la oposición. Alta tensión en el Ayuntamiento de Igea
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Si alguien pensaba que la falta de ofertas para gestionar el Centro Social de Igea iba a traer silencio al salón de plenos, se equivocaba de medio a medio. Lo que ha quedado desierto es la licitación, pero el Pleno del Ayuntamiento ha estado más poblado que nunca de reproches, ironías y un intercambio de golpes dialécticos entre el alcalde, Sergio Álvarez, y la oposición de 'ATI', liderada por Cristina Marzo. El futuro del bar y las comidas de los mayores está en el aire, y la culpa, como suele pasar en política, vuela de un lado a otro como una pelota de tenis.


El extraño caso de la licitación desierta y la "teoría del miedo"

La noticia bomba estaba sobre la mesa este mediodia, nadie se ha presentado para gestionar el Centro Social. Cero ofertas. Ante la pregunta lógica de la oposición sobre qué va a pasar ahora, el alcalde ha optado por la prudencia administrativa: "se tiene que estudiar y pensar". Sin embargo, lo jugoso llegó a la hora de buscar culpables.


Para el equipo de gobierno, la culpa no es del pliego ni de las condiciones económicas. Según Álvarez, el proceso ha fracasado porque la oposición ha creado un "ambiente irrespirable de miedo". El alcalde acusó directamente a ATI y a este medio de comunicación de publicar artículos y generar presión mediática que ha espantado a los posibles interesados. Según su tesis, había gente interesada "de vuestro entorno cercano", llegó a deslizar, pero huyeron despavoridos ante la amenaza de ser auditados constantemente si ganaban. La oposición, atónita, respondió con una lógica aplastante: si nadie sabe quiénes eran esos interesados "fantasmas", ¿cómo iban a presionarlos? Para Marzo, la realidad es más simple: las condiciones eran malas y la gestión, un desastre.


¿Y ahora qué comemos? La cuenta atrás del día 14

Mientras los políticos discuten sobre atmósferas y miedos, la realidad tiene una fecha marcada en rojo: el 14 de enero. Ese día, la actual adjudicataria cierra el chiringuito (literalmente) y entrega las llaves. La gran preocupación de Cristina Marzo fue pragmática, ¿qué va a pasar con las comidas de los mayores?

La respuesta del alcalde fue un clásico, "tomaremos las decisiones oportunas". No hay plan B definido porque, según Álvarez, hasta que no ocurren las cosas no se toman decisiones. Una filosofía de gestión que chocó frontalmente con la ansiedad de la oposición, que ve venir el cierre sin que haya un relevo preparado. No hubo llamadas de última hora a la actual gestora para intentar una prórroga; de hecho, el contacto entre Ayuntamiento y adjudicataria parece haberse reducido a la mínima expresión o al "vía WhatsApp", método que ambas partes parecen utilizar según les convenga para alegar oficialidad o falta de ella.


Entre cartas rechazadas y notificaciones fallidas

Uno de los momentos más surrealistas de la sesión fue el debate sobre una notificación no entregada. El alcalde relató indignado que la adjudicataria se negó a firmar el "recibí" de una respuesta oficial del Ayuntamiento. La oposición contraatacó defendiendo que nadie firma algo sin que le dejen leerlo primero.

Aquí el debate descendió al terreno de lo absurdo burocrático, discutiendo si un correo electrónico vale, si el registro fue ayer o antes de ayer, y si es normal entregar papeles sin dejar que el receptor se ponga las gafas de leer. Un cruce de acusaciones que evidenció que la relación entre la administración local y la actual gerencia del bar está totalmente rota, salpicada de desconfianza mutua.


De quién es el ladrillo y el "Honoris Causa"

Como en toda buena discusión de pueblo, no faltó la memoria histórica del ladrillo. En un intento de defensa, el alcalde sacó pecho recordando que el edificio del Centro Social existe gracias al Partido Popular, acusando al PSOE de la época de votar en contra. "Somos la envidia de la comarca", llegó a afirmar Álvarez. La oposición no tardó en recordarle que los edificios públicos no son de los partidos, sino de los igeanos, y que de poco sirve haber puesto los ladrillos si ahora el servicio se queda vacío.

La temperatura subió hasta el punto de ebullición cuando la oposición, lanzó el dardo más afilado de la jornada. Tras acusar al alcalde de querer echar a la actual gestora por "no ser de su cuerda", le espetó: "¿Eres catedrático honoris causa en mentir?". Lejos de retractarse ante la petición del alcalde, la oposición se reafirmó, asegurando que no retiraban "ni una coma".


El pleno terminó con promesas de "estudiar la legalidad" y con la sombra de una empresa, Solteco, que quiere instalarse en Igea, aunque eso, como la reapertura del bar, de momento es música de futuro. Lo único seguro es que en Igea, a falta de bar abierto, el menú del día se sirve caliente en el Ayuntamiento.



Vídeo: ATI


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