ATI estalla y se planta en el Pleno

​Pleno extraordinario con el Centro Social como termómetro
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El Pleno de hoy viernes 13 de febrero ha vuelto a colocar a Igea en ese punto incómodo donde lo administrativo y lo emocional chocan de frente. El orden del día ya venía avisando de por dónde iban los tiros aprobación del acta, declaración desierta de la licitación del Centro Social, respuesta a un recurso de reposición ligado al expediente 154 2025 y asuntos de Alcaldía. Mucho trámite y mucha palabra técnica para un problema muy terrenal, un mes después la persiana del CSI sigue bajada. 


Cuando el debate empieza con acusación de mentira

ATI ha difundido el vídeo del Pleno y ha salido a cuchillo en redes, acusando al alcalde de mentir desde el minuto uno y describiendo el pleno como misión imposible para preguntar y participar. El lenguaje sube aún más cuando habla de "dictadura absolutista y de una república independiente del señor Sergio Álvarez". Eso dice mucho del nivel de hartazgo, pero también tiene un riesgo claro cuando se dispara la etiqueta, se rompe cualquier puente que todavía quedaba en pie.

El fondo de su crítica no es menor. Insisten en que nadie discute que haya que declarar desierta la licitación, lo que les desespera es el reloj. Según su intervención, el hecho de que no hubiera ofertas se sabía desde principios de enero y aun así se ha esperado semanas para traer el trámite a Pleno, mientras el Centro Social seguía cerrado.


Pleno


Trámite obligatorio sí, pero el calendario también importa

El choque de versiones es mayúsculo. ATI pone el foco en la rapidez y en el ejemplo del Albergue, donde se habría encadenado en un mismo pleno la declaración desierta y el impulso de una nueva licitación. El alcalde, en cambio, se agarra a la idea de que llamar paja a este pleno es injusto porque declarar desierta la licitación no es un capricho, es un paso formal que hay que cerrar. Y en eso tiene parte de razón, la contratación pública es una carrera de relevos y si te saltas uno, te arriesgas a caerte en el siguiente.

Ahora bien, el pleno de hoy también deja una pregunta que no se resuelve con tecnicismos, por qué el trámite llega tan tarde si la falta de ofertas era un hecho conocido. Ahí es donde el Ayuntamiento debería haber sido más fino, menos a la defensiva y más pedagógico, explicar con calma qué se hizo desde enero, qué se está preparando y qué fecha real maneja el nuevo pliego. Porque el pueblo no vive de expedientes, vive de certezas. 


El punto más delicado el acto público que no fue tan público

La discusión sobre la apertura de sobres tiene pólvora. ATI sostiene que el anuncio hablaba de acto público y que, sin embargo, no se abrió el salón al público y se hizo a puerta cerrada, de forma informal. Desde el equipo de gobierno la respuesta que aparece en la narración es la que más crispa, si creen que no se hizo conforme a derecho, reclámenlo.

Aquí hay dos planos distintos. El legal, donde la Ley de Contratos marca que la apertura de la oferta económica se realiza en acto público salvo que se usen medios electrónicos. Y el político, donde incluso aunque se crea estar cubierto, cerrar una puerta en un pueblo pequeño es regalar sospecha a la grada. Si se anuncia público, hay que comportarse como público o explicar muy bien por qué no se hizo. 


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Cuando el pleno se convierte en escena y no en solución

Lo más triste es que, de nuevo, el final se parece demasiado a capítulos anteriores, tensión con el público, reproches, expulsión de una asistente según relata ATI y salida de los concejales. En diciembre ya hubo otra escena de ruptura con la oposición abandonando el salón tras el voto de calidad del alcalde. Lo legal puede estar en regla, pero la foto política se va deteriorando pleno a pleno. 

Además, hay un detalle que conviene recordar sin dramatismos. La ley local prevé plenos extraordinarios cuando los solicita al menos una cuarta parte de los miembros, fija plazos y evita que se diluya el asunto en otra convocatoria con más puntos sin autorización expresa. Esto no es un invento de nadie, es una garantía para que la minoría pueda fiscalizar de verdad. 


La pregunta que queda en el aire y que el pueblo entiende

Al final, el debate real no es si declarar desierta era obligatorio o si el recurso se contesta en plazo. El debate real es cuándo se reactiva la licitación con condiciones que atraigan a alguien y qué calendario se le cuenta a Igea, con fechas y compromisos. Porque desde que el CSI bajó la persiana el 14 de enero, el hueco no es simbólico, es cotidiano. Y cada pleno sin una decisión operativa alimenta la sensación de parálisis. 





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