Proyecto Hombre La Rioja ha alertado este abril en Logroño de que atiende a un 82 por ciento más de jóvenes que hace cinco años, un dato que refleja el peso creciente de las adicciones en edades cada vez más tempranas y que vuelve a poner el foco en la detección precoz, el acompañamiento familiar y la prevención en aulas y hogares. La entidad ha presentado su Memoria 2025, en la que detalla además que durante ese ejercicio atendió a 486 personas en sus programas de tratamiento, apoyó a 689 familias y alcanzó a 5.643 personas con acciones preventivas, la mayoría en el ámbito escolar.
Cada vez más jóvenes, cada vez antes
El dato del 82 por ciento no es una cifra suelta. Encaja en una tendencia que la organización lleva tiempo observando y que ya aparecía en balances anteriores. En 2024, por ejemplo, Proyecto Hombre La Rioja informó de que el 29 por ciento de las personas atendidas en tratamiento eran jóvenes. Un año antes, la entidad ya advertía de un aumento generalizado de las atenciones y de una mayor presencia de adolescentes y adultos jóvenes en sus programas.
Dicho de otro modo, el problema no solo crece. También se adelanta. Y eso cambia todo. Cambia la manera de intervenir, la relación con las familias y el tipo de prevención que hace falta. Proyecto Hombre insiste desde hace tiempo en esa idea de actuar antes, de no esperar a que el consumo o la conducta adictiva se cronifique para pedir ayuda.
Una red que atiende tratamiento, familias y prevención
La fotografía completa ayuda a entender la dimensión del trabajo. Según la Memoria 2025, la entidad atendió a 486 personas en tratamiento, el 27 por ciento de ellas jóvenes. Además, dio apoyo a 689 familias, recibió 627 demandas en su programa de información y orientación y acompañó en total a 1.802 personas. A eso se suman las acciones de prevención, que llegaron a 5.643 personas, con 5.383 intervenciones en el entorno escolar.
No es un detalle menor. Quienes llevan años siguiendo la evolución de las adicciones saben que el tratamiento ya no puede pensarse solo desde la consulta o el ingreso en un recurso especializado. Hace falta trabajar alrededor. Con madres y padres, con profesores, con grupos de iguales y con entornos donde los problemas empiezan a asomar mucho antes de que alguien les ponga nombre.
La mirada de Lorea Sáez de Guinoa Martínez
En ese equipo trabaja Lorea Sáez de Guinoa Martínez, psicóloga de origen igeano, vinculada a Proyecto Hombre La Rioja y conocida también por su labor terapéutica en el ámbito penitenciario. Su perfil encaja bien en una idea que la entidad repite con frecuencia, que detrás de cada caso hay una historia y que la recuperación solo se sostiene cuando se combina rigor profesional con cercanía humana.
Su presencia en el equipo también recuerda algo básico que a menudo queda fuera de los titulares. Hablar de adicciones no es hablar solo de sustancias o estadísticas. Es hablar de salud mental, de contexto, de vínculos rotos o frágiles y de personas que, muchas veces, llegan pidiendo ayuda cuando ya llevan demasiado tiempo sufriendo en silencio.