Concurso desierto. El Centro Social de Igea se queda sin relevo

Exigencias altas, ofertas cero
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Csi


Este mediodía, alrededor de las 13:30, se confirmó el escenario que muchos temían: no se ha presentado ninguna candidatura para hacerse cargo de la gestión del Centro Social de Igea (CSI). Según relataron vecinos presentes, el alcalde, acompañado por el alguacil, la secretaria municipal y representantes del grupo de la oposición ATI (Ahora Toca Igea), procedió a revisar en la plataforma la posible entrada de ofertas y el procedimiento se dio por desierto.


El dato no es menor, el concurso llegaba con el calendario al límite. Tal y como ya se había explicado en Igea Entre Todos, el plazo para presentar ofertas había quedado fijado hasta el 7 de enero de 2026 a las 23:59, en plena cuesta de Navidad y con el pueblo aún digiriendo cabalgatas, roscón y sobremesas largas. 


El “acto público”… con el público fuera

La escena dejó otra imagen incómoda: casi una veintena de personas esperaban noticias, pero se quedaron fuera pese a que, en la percepción de muchos, aquello “debía ser público”. En procedimientos electrónicos, la apertura y verificación puede quedar registrada digitalmente sin necesidad de un acto presencial con puertas abiertas; pero una cosa es el trámite y otra la sensación que queda en el pueblo cuando hay expectación y la transparencia se vive, también, en lo cotidiano.

Dicho de forma simple, si el CSI es el corazón del pueblo, lo normal es que la noticia se comunique con la misma naturalidad con la que se sirve un café: mirando a la gente, no al pasillo.


El pliego “de máximos”, cuando el listón espanta

Que el concurso haya quedado desierto no sorprende a quienes han leído el pliego con calma o con resignación. Como ya explicamos en Igea Entre Todos se venía advirtiendo de un pliego de máximos que trasladaba al futuro gestor una mochila difícil,  concesión a riesgo y ventura, canon mínimo, exigencias de solvencia, garantías, seguros altos, etc que, sumados, dibujan un marco duro para un negocio en un municipio pequeño. 


El análisis iba al grano, cuando el concurso se decide casi como una puja (más canon, más compromisos de reposición) y el día a día viene cargado de obligaciones, lo que se consigue muchas veces no es seleccionar al mejor, sino ahuyentar a cualquiera que haga números con prudencia. 


14 de enero, el CSI, en el aire

Si nada lo impide, el 14 de enero el Centro Social quedará libre. Y aquí ya no hablamos de un local cualquiera: hablamos del punto de encuentro, del servicio diario, del lugar donde se cruzan generaciones y se sostiene parte de la vida comunitaria.

De hecho, en el pueblo ya se planteaba la pregunta que hoy deja de ser hipótesis, ¿qué pasará si nadie se presenta?. La respuesta, sin dramatismos pero sin maquillaje, es una disyuntiva conocida, o se replantean condiciones y se vuelve a licitar, o se improvisan soluciones provisionales que rara vez son estables. 


Esta tarde hay Pleno, ¿tema central?

Y, como si el guion lo hubiese escrito alguien con afición al suspense municipal, esta tarde toca Pleno Ordinario. Es difícil imaginar que el CSI no asome en el debate, demasiado grande el tema, demasiado reciente el “desierto”, demasiado evidente el reloj corriendo.


Otra cosa es cómo aparezca; si como un asunto a resolver con urgencia y consenso, o como un balón que cada cual intentará colocar en el tejado del otro. En cualquier caso, el pueblo ya tiene la pregunta servida: ¿se cambia el pliego para hacerlo viable o se mantiene el pulso hasta que alguien, por cansancio o por valentía, acepte el paquete completo? 


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