Me apetecía un postre bonito, de esos que se sacan a la mesa y ya dicen algo antes de probarlos, pero sin perder el punto casero. Este tronco es suave, equilibrado y tiene ese contraste tan reconocible del red velvet que siempre funciona.
Es un bizcocho tierno y ligero, con ese color tan característico que lo hace especial a primera vista. El relleno aporta cremosidad y equilibra el conjunto, creando un postre elegante pero nada pesado.
El red velvet es un clásico de la repostería estadounidense, conocido por su textura suave y su color intenso. Más allá de lo visual, destaca por su equilibrio entre dulzor y ligereza. Adaptado al formato de tronco, mantiene su esencia pero gana presencia en la mesa, convirtiéndose en un postre vistoso y fácil de compartir.
INGREDIENTES:
- 4 huevos
- 130 gr azúcar
- 10 g cacao
- 35 g harina
- 1 cdta colorante rojo en pasta
- 1 cdta vainilla
Para el relleno:
- 200 ml nata montar
- 80 gr azúcar glas
- 250 gr queso mascarpone
- 1 cdta vainilla
- Arándanos deshidratados
PREPARACIÓN:
- Precalentamos el horno a 180º calor arriba/abajo.
- Batimos las yemas hasta que doblen el volumen y estén espumosas, añadimos la vainilla y el colorante y mezclamos suavemente.
- Montamos las claras a punto de nieve y vamos añadiendo el azúcar poco a poco hasta lograr picos firmes, las incorporamos a las yemas despacio y con movimientos envolventes.
- Tamizamos la harina y el cacao y lo agregamos con mucho cuidado para que no se baje la masa.
- Colocamos un papel de hornear sobre nuestro molde o bandeja engrasado y extendemos la masa intentando dejarla uniforme.
- Horneamos durante 12/15 minutos, no debe quedar seco.
- Sacamos el bizcocho y le damos la vuelta sobre otro papel de horno cubierto de una fina capa de azúcar glas.
- Quitamos el papel de horno sobre el que lo habíamos horneado y enrollamos aún en caliente con el nuevo papel. Dejamos enfriar.
- En un cazo colocamos un puñado de arándanos deshidratados picados, una cucharadita de azúcar y una cucharada de agua, cocinamos unos minutos hasta que se caramelicen y dejamos enfriar.
- Para el relleno, batimos el queso con el azúcar glas y la vainilla, montamos la nata bien firme y la incorporamos al queso con movimientos envolventes.
- Desenrollamos el bizcocho con cuidado y extendemos el relleno de forma uniforme.
- Volvemos a enrollar sin el papel y refrigeramos por lo menos 1 hora para que se asiente.
- Cortamos los extremos para que quede más bonito, espolvoreamos con azúcar glas y decoramos al gusto

Un buen reposo en frío ayudará a que el tronco conserve su forma y se corte mejor.