Hay combinaciones que, aunque parezcan curiosas, funcionan de maravilla en la cocina. La pera y el gorgonzola son una de ellas.
A mí me encanta preparar recetas diferentes y originales, y esta tarta salada de pera y gorgonzola es una buena prueba de que a veces, con pocos ingredientes, se consigue algo realmente especial. La pera aporta un punto dulce y el gorgonzola le da cremosidad.
Una tarta sencilla, fácil de preparar y perfecta para cambiar un poco de las recetas de siempre.
Si te gustan las combinaciones de dulce y salado, esta tarta merece una oportunidad. Es sencilla, diferente y de esas recetas que, cuando las pruebas, sabes que volverás a preparar.
INGREDIENTES:
- Masa brisa
- 225 gr. queso crema
- 200 ml. nata para cocinar
- 200 gr. queso gorgonzola
- 3 huevos
- Miel
- Nueces
- Sal y pimienta
PREPARACIÓN:
- Precalentamos el horno a 190º calor arriba/abajo.
- Vamos a utilizar una masa brisa comprada, es mejor la elaborada en casa, si, pero si llevamos prisa esta es una solución mucho más rápida. La colocamos con mucho cuidado sobre el molde que vayamos a utilizar, amoldándola todo lo que podamos, y recortamos todo el sobrante. Metemos en el congelador durante 15 minutos.
- Sacamos, cubrimos con papel de horno y colocamos algún peso encima para que no suba (yo utilizo garbanzos que luego guardo y reutilizo para estos menesteres).
- Horneamos a 190º durante 10 minutos. Quitamos el peso y el papel y reservamos.
- Para preparar el relleno, batimos los huevos, incorporamos la nata y los quesos, y salpimentamos.Vertemos la mezcla sobre nuestra masa horneada.
- Laminamos la pera y la vamos colocando encima sin presionar. Añadimos las nueces troceadas bien distribuidas.
- Horneamos a 180º una media hora.
- La sacamos del horno y la regamos con miel a nuestro gusto.

Se puede consumir tanto en frío como en caliente.