Quería darle un giro fresco al clásico tiramisú y me decidí por el limón. La idea era mantener la textura cremosa del postre italiano, pero aportando ese toque ácido y brillante que despierta el paladar.
Los sobados ligeros y acompañados de la crema mascarpone, se combinan con el punto ácido del limón para crear un postre equilibrado y refrescante.
El tiramisú es un clásico de la repostería italiana, caracterizado por sus capas de bizcocho empapado y crema de mascarpone. Al sustituir el café por limón, tenemos una versión más fresca y ligera, que mantiene la estructura de capas y la cremosidad característica, pero aporta un sabor ácido. Este contraste entre dulzor y acidez lo convierte en un postre ideal para terminar comidas sin sensación pesada.
INGREDIENTES:
- 10 Sobaos o bizcochos savoiardi
- 100 ml zumo de limón
- 2 cdas agua
- 1 cda azúcar
*Para el relleno:
- 250 gr queso mascarpone
- 250 ml nata para montar
- 80 gr azúcar glas
- Ralladura de 1 limón
- 2 cdas de zumo de limón
PREPARACIÓN:
- Preparamos el almíbar calentando el zumo de limón junto con el agua y el azúcar hasta que se disuelva, y dejamos enfriar.
- Ablandamos el mascarpone y mezclamos con la ralladura y el zumo de limón.
- Batimos la nata con el azúcar hasta que esté bien firme.
- Mezclamos ambas elaboraciones, el mascarpone y la nata, con la ayuda de una espátula hasta obtener una crema homogénea. Reservamos en una manga pastelera.
- Bañamos los sobaos en el almíbar de limón con rapidez para que no se rompan, sin dejarlos empapar, y colocamos la primera capa en la base de nuestro recipiente.
- Cubrimos con otra capa de crema, otra de sobaos y terminamos con una de crema.
- Dejamos reposar en la nevera para que se asienten las capas, por lo menos 4 horas, o aún mejor de un día para otro.

Antes de servir, espolvoreamos con ralladura de limón.